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jueves, 6 de mayo de 2010

RELATOS DISPARATADOS..... Por Luis Pescador


Hoy es de Noviembre la feria,
hoy puedes estar seria,
los trajes de gitana hay que ponerse,
y después en un cartón hay que verse.
Mi madre nos llevó a una gran habitación,
para después pasar a la acción,
había que arreglarse,
para después mal quedarse.
Mamá nuestros trajes trajes sacó,
y por orden en la cabeza nos los colocó,
los volantes en el lado de la cabeza,
y los tirantes en los pies y que no te caiga mucha cerveza.
El mío el más grande debe ser,
porque la más pequeña debo parecer,
el de mi hermano con flores a montones,
y de distintos algodones.
El de mi padre tiene flores de color arco-iris,
a conjunto con su iris,
el de mi madre con un sombrero,
que sobresalga como un alero.
Nos estábamos arreglando,
cuando nos dimos cuenta de algo,
¿Y si queríamos coger algo de casa cuando,
estuviéramos en la feria?¿Podíamos volver andando?
Mientras eso estábamos pensando,
mi madre me estaba peinando,
con un repollo recién maduro.
Para que el pelo quedara duro.
Entonces caímos en la conclusión,
a la que llegaría hasta un tontorrón,
si no podíamos a casa volver,
el piso tendríamos que mover.
¡Los vecinos se quejarán,
y acaso hasta gritarán!
Bueno, para eso están,
pensé yo mientras comía pan.
Y así lo hicimos,
parecía imposible cuando lo vimos,
pero lo conseguimos,
a la feria lo trajimos.
Cuando allí llegamos,
yo les susurré a todos.-Vamos.
En las atracciones nos montamos,
y dejamos sin nada a los amos.
Hasta que la vimos,
la atracción más peligrosa:los mimos,
esos que van de blanco y negro,
y que los comparan con los suegros.
Así que nos arriesgamos,
una monedita echamos,
entonces la bestia se despertó,
y con un pitido se nos acercó.
Me fui corriendo de allí,
daba un miedo tremendo, al menos a mi,
y hasta casa anduve yo,
y los vecinos gritaban:sacadnos de aquí, yo respondí: no.
Cuando me recompuse de los mimos,
en la atracciones estuvimos,
entonces nos montamos en una,
y llegamos hasta la luna.
Nos quedamos allí,
mucho queso yo comí,
y un poco también escondí,
también un poco me traí.
Pero cómo vuelvo ahora,
pensé yo mirando la hora,
entonces mi bombilla se encendió,
bajaré y una nave cogeré yo.
Entonces empecé a planear,
en el queso yo con un palo tenía que dibujar,
a la tierra de un salto bajaría,
y después con la nave subiría.
¡Qué genial plan!
Menos mal, porque quiero un flan,
ya tenía vehículo con el que bajar,
ya no me tenía que preocupar.
Así lo planeé,
y también lo realicé,
cuando hube bajado,
nadie se dio cuenta, ¿cómo no lo han notado?.
Solo faltaba bailar,
sevillanas y a hablar,
y nos fuimos a una caseta,
a una regordeta.
Allí bailamos,
en los “tablaos”,
pero mi traje era muy grande,
y además el “tablao” era demasiado inestable...
¡Me dieron un premio!
A la más patosa del pueblo mio,
me puse tan contenta.....
que me tomé un chicle de menta.
Ya nos íbamos de la feria esta,
todos con una cesta,
por la puerta pasé,
pero de algo me acordé.
Algún recuerdo quería llevarme,
pero para eso tendría que espabilarme,
unos recuerditos cogí,
y en casa a mi familia se las di.
A mi padre, una caseta,
la más regordeta,
a mi madre, la puerta de la feria,
que no es nada seria.
A mi hermano, una atracción,
y la colocó en su habitación,
y a mi un coche de caballos,
y jugué con él mientras comía callos.
¡Qué buen día pasé en la feria!
Puedes estar seria,
pero hablando en términos normales,
deberíamos ser reales.

LUIS PESCADOR

miércoles, 17 de marzo de 2010

LA PRIMAVERA

Debajo del árbol aquel,
Mamá naturaleza está haciendo un pastel,
De chocolate y miel.

Algo estará festejando,
Pues está cantando,
Y todos se están acercando.

¿Para que será ese pastel?
Todos están comiendo de él,
Aquello parece la Torre Eifel.

Las nubes se están abriendo,
El sol está apareciendo,
Pues una flor está creciendo.

Ya no está lloviendo,
Hace un tiempo estupendo,
Pues ya lo estás viendo.

Los pájaros están comiendo,
Las ardillas comida están recogiendo,
Y ese gato está durmiendo.

¡Mira una flor allí!
¿Cómo va a haber una flor, si estamos en Abril?,
¡Si , esa de color añil!.

Venga corre vamos,
Allí junto a esos ramos,
PUES EN PRIMAVERA ESTAMOS.

lunes, 1 de febrero de 2010

LA PALOMA MENSAJERA

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Que lugar más tranquilo; había paja por todos los sitios, se oía cómo las otras palomas cantaban lindas canciones, se veía a los pequeños polluelos al lado de sus madres y nadie entraba ni salía…¡Pues vaya aburrimiento!
Yo soy una paloma, pero no soy una paloma normal ¡No!, porque si no esta historia no sería interesante, yo soy una paloma blanca; blanca como los copos de nieve, blanca como el azúcar…
Puede que a vosotros no os resulte extraña, pero a los de mi especie sí; porque en el año que yo nací no había ninguna paloma blanca.
En mi palomar todo (como ya os he dicho al principio), era tranquilo, a las demás palomas les encantaba la tranquilidad, pero a mí me aburría, siempre se hacía lo mismo: despertarse, comer, hablar con las cotorras y dormir. Pero yo era una paloma que no se iba a conformar con eso, porque mientras todas las palomas estaban tranquilas, muchos hombres estaban en guerra y morían muchos niños inocentes…Después de mucho pensar, decidí que podría llevar mensajes de paz…¡Que buena idea!,pero no podía hacerlo sola. Así que me puse manos a la obra, sabía que con las de mi especie no podía contar pues, como siempre me denominaban como una tonta, esta vez no iba a ser diferente.
Estuve mucho tiempo pensando en qué especie me convenía, como tenía muchas ideas en la cabeza hice una lista:
.1ª especie: gallinas y gallos
.2ª especie: gatos
.3ª especie: perros
.4ª especie: cerdos
.5ª especie: vacas
Ya tenía las especies que quería llevar a mi expedición, ahora faltaba preguntarles si querían ir conmigo.
Primero tenía que ir a la granja para encontrar estos animales; llegué allí una hora más tarde; una vez en la granja busqué la jaula de los gallos; no era que digamos muy grande pero sí el agujero que había para entrar, así que entré me puse en lo alto del comedero y pedí:
-¡Silencio!
Las gallinas en vez de callarse hicieron más ruido y corretearon por toda la jaula asustadas, me bajé del comedero e intenté calmarlas; pero no pasó como yo creía pues, en vez de mirarme me aplastaron, no tengo ni idea de que hice para asustarlas pero el caso es que decidí borrarlas de mi lista porque no quería gallinas en mi expedición.

Lo mismo, quiero decir peor, pasó con el gato; quiero dejar claro que no le borré de mi lista por ser miedica, sino por querer comerme. Los perros hicieron oídos sordos a mi propuesta, porque se creían demasiado importantes para escuchar a una simple paloma. Los cerdos olían tan mal que ni siquiera me atreví a entrar en su recinto y además cuando intenté decirles mi propuesta desde fuera me llamaron cerda, los cerdos serán ellos. Y la vaca hacía sonar su cascabel para no tener que oírme.
Triste y decepcionada me fui al huerto de jazmines allí cogí un ranito y le dije:
-tú vas a ser el único que me va a acompañar en mi largo viaje.
Un poco más contenta volví al palomar, allí confeccioné una carta que iba a ser la que iba a decir en los lugares que fuera. Después me acosté, tenía que descansar bien.
Al día siguiente me até la carta a la pata y eché a volar con mi ramo de jazmín en el pico. Algunos días más tarde de mi partida me desorienté, como no era de allí, no sabía a donde ir, entonces es cuando eché en falta el mapa; mira que no llevármelo. Se me ocurrió que podría preguntar a alguien, de repente ví a una gaviota, era un ave, así que no me costaría entender su lenguaje.
- Hola amiga gaviota- comencé a decir- ¿Sabes cómo se va al país más pobre que esté, si puede ser, en guerra?
No me pareció una pregunta muy adecuada, pero bueno.
-Puess que quiegges que te digga – dijo la gaviota con un acento un tanto extraño- pogque no tengo ni idea-
Yo ya desilusionada me dispuse a irme cuando:
-Un momento – dijo de repente la gaviota – espeggate un momento; déjame que piense.
-Por favor dímelo rápido que tengo mucha prisa – comencé a decir yo – Es que…

Entonces le conté a la gaviota por qué había salido de mi palomar, el motivo de mi misión, como me habían rechazado los demás animales…

-¡Ah! Mongdieg una paloma aventuggega - chilló la gaviota.
-Sí, esa soy yo – dije agradecida por el mérito que me había dado esa gaviota – pero ¿ahora me puedes responder a mi pregunta?
-Vale, hum…- dijo la gaviota pensativa - ¡Ya está ¡ Áfgica, es un lugag muy pbge y además a veces hay gueggas .
-Gracias – dije satisfecha - ¿Puedo hacer algo para recompensarte?
-Pues – empezó la gaviota prudente- podgías llevarme contigo, pogque siempge soñé con seg una gaviota aventugega.

Así fue como empezó nuestro viaje desde Francia (Que fue en el país dónde antes aterricé) hacia África.
Volamos días y días; hasta que al fin en el horizonte divisamos nuestro destino: Era un continente de aspecto árido y seco, con muchos desiertos y pocos oasis. Al adentrarnos más en dicho país nos dimos cuenta de que no nos equivocábamos al respecto.
Les contamos a muchos animales nuestro propósito y se nos unieron; y pensar que al principio empecé con un ramito de jazmín.
Un día vimos que había una batalla campal entre muchos hombres y hasta algunos tenían enormes tanques, era nuestra oportunidad. Me puse en el centro de los dos clanes y pedí a un mono africano que tradujera mi carta al idioma de este continente. Cuando se dieron cuenta que yo estaba en el medio. Pararon de dispararse mutuamente y me miraron extrañados, después les dí mi carta y todos juntos la leyeron. Cuando acabaron, se quedaron perplejos y me miraron pero de repente y sin previo aviso se empezaron a reír, no me esperaba esa reacción pero no estaba del todo mal, porque se reían y se abrazaban los de un bando con el enemigo.
Yo no sabía que hacer ni que decir, ni falta que hacía, sobraban las palabras; todos habían comprendido mi mensaje, todos habían comprendido que si un animal es capaz de hacer la paz y haber recorrido tantos kilómetros por los demás, ellos, que tenían el don del cerebro,¿ por qué no iban a hacer la paz también?
Después de esa pelea mi vida dio un cambio drástico, volví a mi palomar con mi nueva amiga y todos me recibieron con alabanzas. Las gallinas, el gato, los perros,
los cerdos y la vaca que me habían rechazado vinieron al palomar para que les aceptara pero, aunque les acepté siempre supe que en la única que podía confiar era en mi amiga la gaviota.
El gobierno me bautizó: “La paloma de la paz” y me dio trabajo, que consistía en llevar mensajes de paz a muchos países. También me enamoré de un palomo blanco; blanco comos los copos de nieve, blanco como el azúcar... Y para que no se rompiera la cadena de palomas de la paz, tuvimos polluelos blanquitos; blanquitos como los copitos de nieve, blanquitos como el azúcar…

Lleva contigo las letras

Lleva contigo las letras